Juan Rulfo: Pedro Páramo

 El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo; sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: "lo quiero por ti; pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él". Pensé: no regresará jamás; no volverá nunca.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

A un gato, Jorge Luis Borges

La Llegada - Eduardo Galeano