Ahora en mí todo está detenido. […] Dondequiera que estoy sólo la veo a usted, y lo demás me importa un comino. No sé por qué ni cómo la quiero. ¿Sabe?

¿Sabe que la mataré algún día? Y no la mataré por haber dejado de quererla, ni por celos; la mataré sencillamente porque siento ganas de comérmela.”Puede ser arte

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Por qué Napoleón escondía su mano?...

La Llegada - Eduardo Galeano