Gritaba mi...

 

"Toda mi infancia he vivido en una casa antigua –aunque más o menos reformada– que pertenecía a mis abuelos. Pasando por la habitación de mis padres podías encontrar otra subiendo un par de escalones a la que llamábamos "la cámara", ya que su función anterior había servido para guardar cereales. Allí tenía todos mis juguetes, monté mi propia sala de juegos. Solía pasarme las tardes enteras allí con la puerta cerrada, podría decirse que era una especie de desván. Mientras jugaba, escuché varias veces como mi madre (que estaba en la planta de abajo) gritaba mi nombre como si necesitara algo. Cuando bajaba a preguntar qué pasaba, ella me respondía que no me había llamado. Esto me pasó varias veces".

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