Charles Baudelaire
«En cuanto a mí, que siento dentro algunas veces el ridículo de un profeta, sé que jamás encontraré la caridad de un médico. Perdido en este mezquino mundo, a codazos con las multitudes, soy como un hombre abrumado, cuyos ojos no ven, mirando hacia atrás, en los años profundos, más que cansancio y amargura, y ante sí más que una tempestad sin nada nuevo, sin dolor ni enseñanza».

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